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Que partiste de nuestra vida mi viejito lindo. Que tu corazón decidió descansar después de 80 años de vida. Después de haber formado una familia muy grande. Tus 11 hijos y tu infinidad de nietos. A los únicos que no alcanzaste a conocer fueron a los bisnietos. En los próximos meses nacerá el tercero.

Desde hace 9 años extraño tus cariños, tus abrazos, tus palabras, tus risas y hasta tus retos. Como no recordar todas las veces que me retaste, por ser tan enojona –pero digámoslo mi carácter es igual al tuyo-. Uno no se da cuenta cuando es tan chica la falta que harás después. Hoy me alegraría tanto tenerte cerca. Poder abrazarte y sentir tu cariño. O ver cómo te reías con los ojitos verdes tan lindos que tenias –y que sólo yo heredé-, cuando hacíamos alguna travesura.

Aún puedo sentir la suavidad de tus manos cuando las tomaba por sólo sentirlas. Esas manos suaves a pesar de todos los años de trabajos que tenías en el cuerpo, eran tan protectoras.

Me has hecho tanta falta. Eras un gran apoyo, porque eras mi único abuelito. Porque desde hacía años que mi otro abuelito había partido. Por lo que eras mi refugio.

Como me gustaría que estuvieras aquí conmigo ahora. Que te hubieras emocionado cuando te contara que iba a estudiar periodismo en la universidad. O que hubieras visto a mi hermano –tu primer nieto- salir de la universidad. Te extraño mucho, pero te he sentido conmigo. Y sé que siempre estas acompañándonos a todos. No se me olvida que hace 3 años estuviste presente en aquella celebración.

Lo único que siento de tu partida tan repentina, fue que no me hubieran dejado verte. De no poder estar cerca de ti en ese momento. No me importa que sólo tuviera 14 años, hace años que entendía que podías irte. No entiendo que no me dejaran estar ahí. Es una pena que llevo conmigo siempre. Y que muchas veces he querido gritárselo al responsable de esa decisión. Pero ya no saco nada. Solo tengo tu recuerdo que siempre está presente. Más en estos días. Aquella semana fue tan difícil y ha marcado cada año. Y cada vez que escucho esa canción de Gervasio, mi corazón se aprieta y las lágrimas tratan de escapar. Pero me contengo y solo la escucho pensando en ti…

Te extraño tanto abuelito Ernesto, tanto, tanto…